Financiar un negocio siempre es un reto. Aquí hemos recogido 8 técnicas, incluido el factoring, que van de lo clásico a lo experimental.

Encontrar financiación en cualquier clima económico puede suponer un reto, estés buscando fondos start-up, capital para expandirte o dinero para seguir adelante en momentos duros. Pero, dada nuestra situación actual, asegurar fondos es más difícil que nunca. Para ayudarte a encontrar el dinero que necesitas, hemos reunido una guía con 8 técnicas de financiación y qué deberías tener en cuenta cuando las sigas.

1. Considera el factoring

El factoring es un método financiero en el que una empresa vende sus cuentas por cobrar a precios rebajados para conseguir un efectivo por adelantado. A menudo la usan empresas con créditos bajos o negocios de, por ejemplo, fabricación textil, quienes tienen que completar pedidos mucho antes de que se les pague. Aun así, es un método caro de conseguir fondos. Las empresas que venden sus cuentas por cobrar pagan, generalmente, una tarifa que representa un porcentaje de la cantidad total. Si pagas una tarifa del 2% para conseguir fondos con 30 días de adelanto, equivale a un interés anual de alrededor del 24%. Por esa razón, este tipo de negocio se ha ganado una mala reputación con los años. Dicho esto, la recesión económica ha obligado a las empresas a buscar métodos de financiación alternativos. El intercambio permite que las empresas ofrezcan sus cuentas por cobrar a docenas de compañías de factoring a la vez, junto con fondos de cobertura, bancos y otras compañías financieras. Estos prestadores pujarán por las facturas, que pueden ser vendidas en conjunto o una por una.

2. Consigue un préstamo bancario

Los estándares para conceder préstamos se han vuelto mucho más estrictos, pero algunos bancos han destinado fondos para préstamos a la pequeña empresa, así que, ¿por qué no solicitarlo?

3. Usa una tarjeta de crédito

Usar una tarjeta de crédito para financiar tu negocio es un serio riesgo. Si te retrasas en tus pagos, el crédito se te agota. Si pagas solo lo mínimo cada mes, podrías crear un agujero del que nunca salgas. Sin embargo, si la usas con responsabilidad, una tarjeta de crédito puede sacarte de apuros ocasionales e incluso extender el periodo de pago de tus cuentas para sostener el flujo de tu efectivo.

4. Prueba el crowdfunding

Un sitio de microfinanciación puede ser una manera divertida y efectiva de conseguir dinero para un proyecto creativo que sea relativamente de bajo coste. Podrás marcar un objetivo con cuánto dinero te gustaría conseguir durante un periodo de tiempo, digamos, 1500 € en 40 días. Tus amigos, familiares, y extraños usan la página para donar dinero. Pero recuerda que con esto no se financian proyectos a largo plazo. Es más bien una forma de facilitar peticiones de apoyo para ideas individuales y excepcionales. A menudo, los creadores de proyectos ofrecen incentivos para los donantes, como que, por ejemplo, si donas 15€ a un escritor, recibas su libro a cambio. No hay devolución a largo plazo para los donantes, ni siquiera la posibilidad de cancelar las donaciones que se destinan a los impuestos. Aun así, eso no ha detenido a casi 100.000 personas a comprometerse con proyectos de microfinanciación.

5. Promete algunas de tus futuras ganancias

¿Eres joven, ambicioso, y estás dispuesto a apostar en tus futuras ganancias? Fíjate en cómo Kjerstin Erickson, Saul Garlick y Jon Gosier están intentando reunir dinero. A través de un mercado online llamado The Thrust Fund, los tres han ofrecido un porcentaje de sus futuras ganancias a cambio de la financiación de un fondo de riesgos por adelantado y no designado. Erickson está dispuesta a cambiar el 6% de las futuras ganancias del resto de su vida por 600.000 dólares. Los otros dos emprendedores ofrecen cada uno el 3% de sus ganancias futuras por 300.000. Cuidado: la legalidad y la exigibilidad de estos “contratos de inversión personal” todavía tienen que ser establecidas.

6. Atrae a un “inversor ángel”

Cuando te dirijas a un “inversor ángel”, todas las antiguas reglas se siguen aplicando: sé conciso, evita la jerga, ten una estrategia de salida. Pero el tumulto económico de los últimos años ha hecho que un juego que ya era complicado sea más difícil todavía. Aquí tienes algunos consejos para ganarte a un padrino:

  • Añade experiencia: ver algunas canas en tu equipo de gestión ayudará a relajar los miedos de los inversores a que tu compañía no sea capaz de sobrellevar una economía dura. Incluso un consejero al que no pagues pero que tenga mucha experiencia podría ayudarte a ser creíble.
  • No sigas modas: ¿empezaste con tu empresa porque realmente te apasiona tu idea o porque quieres aprovecharte de la última moda? Los ángeles pueden encontrar las diferencias y no prestarán mucha atención a aquellos cuyas empresas estén basadas en el lema “hacerte rico de la noche a la mañana”.
  • Conoce lo tuyo: necesitarás asesoramiento de mercado, análisis competitivo y planes sólidos de marketing y ventas si esperas llegar a alguna parte con un ángel. Incluso las empresas jóvenes necesitan demostrar un conocimiento experto sobre el mercado si planean entrar, además necesitan disciplina para seguir el ritmo a su plan de juego.
  • Mantente en contacto: puede que un ángel no se interese en tu negocio en un primer momento, especialmente si no hay registros de que seas un emprendedor con éxito. Para combatir eso, deberías formular una manera de mantenerle informado de tus grandes avances, como una gran venta.

7. Reúne dinero de tus familiares y amigos

Confiar en familiares y amigos es la manera más común de financiar una start-up, pero, cuando conviertes a tus seres queridos en inversores, pones en riesgo su futuro financiero y comprometes importantes relaciones personales. Un error clásico es acercarse a familiares y amigos antes incluso de que haya un plan de negocios formal. Para evitarlo, deberías darles proyecciones financieras formales, además asesorarles de forma realista sobre cuándo volverán a ver su dinero. Esto debería reducir la probabilidad de que haya sorpresas desagradables. También permite que tus inversores sepan si te tomas en serio su dinero. Además, necesitas considerar seriamente cómo vas a estructurar los acuerdos. ¿Ofreces equidad? ¿O va a ser un préstamo? Lo que quizás sea más importante es que debes hacer énfasis en el riesgo que existe. Ofrece un plan de negocios fuerte, pero recuérdales que hay una alta probabilidad de que pierdan su dinero. Es mejor mencionarle eso directamente a la tía Luisa antes que decírselo durante la cena de Nochebuena.

8. Consigue un microcrédito

La falta de un historial de créditos o la incapacidad para ofrecer un aval a través de un banco no significa que nadie vaya a darte préstamos. Una opción sería solicitar un microcrédito, un préstamo para PyMEs que puede ir de 500 a 35.000€. Los microcréditos son a menudo tan pequeños que los bancos comerciales no se molestan en concederlos. En vez de un banco, necesitas recurrir a un microprestamista, una organización sin ánimo de lucro que trabaja de manera diferente que los bancos. Los microprestamistas a menudo ofrecen créditos más pequeños, normalmente requieren menos documentos que los bancos, y suelen aplicar criterios de suscripción más flexibles. Hay cierta cantidad de microprestamistas en España, y a menudo piden intereses un poco más altos para los préstamos que los de los bancos. Los microcréditos realmente son para emprendedores de empresas emergentes o un emprendedor en un negocio existente que se enfrenta a una brecha del capital y necesita asegurar su capital para un nuevo equipo o para un contrato.

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